I. LA MANSEDUMBRE DE CRISTO
Isaías 53:7 "Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca." Cristo, aún injuriado, perniquebrado, herido, afligido, angustiado, no abrió su boca.
¿Qué es la mansedumbre? En primer lugar la mansedumbre trae en la persona una personalidad de serenidad, no estoy hablando de humildad, estoy hablando de mansedumbre.
La mansedumbre trae en los que tienen mansedumbre un carácter de serenidad en medio de los problemas; en medio de las situaciones tiene serenidad, en medio del dolor tiene serenidad. Pero no todos somos mansos. Para poder saber qué es la mansedumbre, primero hemos tenido que ser coléricos. La persona colérica (mal genio) que se altera de cualquier cosa, no de asuntos profundos, sino que de cualquier cosa acarrea cólera, es la persona más propensa a entregar su vida a Dios y tener el don de mansedumbre, porque para eso son los dones, porque los dones son frutos.
El ser colérico trae y acarrea muchos problemas en la vida, muchos disgustos de alma, de espíritu, pero entonces Dios viene a compensar con el don de la mansedumbre.
Moisés fue colérico. Debo de recordar que Moisés mató a un egipcio en medio de una cólera. Sin embargo, después tuvo el don de mansedumbre y fue manso. Cuántos problemas en esa tribu que él formó se le presentarían, sin gobernador, porque no pudo tener gobierno hasta que su suegro Jetro llegó para advertirle que así no se gobernaba, que había que dividir y que había que poner gobernadores.
Es por eso que en un hogar tenemos padre y madre. Hay un padre que gobierna más que otro y hay una madre que gobierna más que otro, pero Dios los pone a los dos, no pone a uno. Ahora bien ¿Cuál de los dos puede gobernar mejor una casa? El que tiene mansedumbre, porque es el que oye, el colérico no oye, pero el que tiene mansedumbre oye, discierne, compara, es pacifista, es bienaventurado y es justo.
II. UNA VIDA DE PAZ
Es muy importante tener el don de mansedumbre, porque sin mansedumbre no se puede tener paciencia y es importante tenerla en la obra del Señor y en el hogar.
Los padres no pueden desesperarse ni abusar de sus hijos porque llegará el momento en que sus hijos abusarán después de sus padres. Pero cuando un padre tiene mansedumbre en el hogar los hijos tienen también mansedumbre.
Cuando un padre es colérico los hijos son coléricos, sin control. Hay padres que dicen: "No se a quién salió este hijo mío con este mal genio". El hijo es así por la falta de misericordia y de compasión que no se tiene con los demás, porque no las tuvieron en sus hogares. Lo que no tienes no lo puedes engendrar, tú engendras lo que tú tienes ya sea bueno o sea malo.
La parte más hermosa de la mansedumbre es que se logra llevar una vida pacífica; se logra llevar una vida humilde, aún teniendo las riquezas más grande de este mundo, eres humilde. Todo el mundo lo ves desde el mismo nivel, y para esta persona mansa todo el mundo puede entrar a su casa sin distingo, porque tiene mansedumbre.
El hombre no se deja arrebatar fácilmente de la cólera cuando tiene el espíritu de discernimiento. Vemos que la mansedumbre comparte el cuerpo, los miembros, los órganos. Cuántas veces tú quisieras tener cosas y no las ves ni en los tuyos, ni en tu casa, ni tú las tienes y te desesperas, pero cuando está el espíritu de mansedumbre como una oferta de don, nosotros entonces podemos saber esperar que llegue el tiempo, la hora, la oportunidad en que podrás tener lo anhelado de tu corazón.
Debemos de cuidarnos de que el enojo por cosas comunes venga a ser el diario vivir. Y también debemos cuidarnos de personas que traen de sus antepasados el espíritu de enojo y que todavía no se han liberado. Aún conociendo a Cristo no han dejado las malas mañas, las malas costumbres y los malos errores y entonces provocan en la persona justa cólera, y esa cólera solamente la puede domar la mansedumbre. Por eso Moisés fue tan manso, pero no se crean que Moisés a los cuarenta años era manso; él tuvo que vivir muchos años más para adquirir el título de manso.
Proverbios 16:32 "Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu que el que toma una ciudad."
Cuántos de nosotros tenemos que estar aguantándonos años de nuestras vidas con las falsedades, con la hipocresía, con los malos hábitos, y no es que seamos pacientes, sino que hay una parte de mansedumbre que nos provoca ese amor y nos lleva a esta bendición.
Santiago 3:7-8 "Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal."
Santiago 3:13 "¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre."
No hay nada más penoso que un espíritu colérico en que una palabra, sin tener una mala intención, enciende tanto esa vida que destroza a todo lo que le rodea y con su boca destruye todo el amor y todo el bien que le hemos profesado por años.
III. ¿CUAL ES EL ESPIRITU DE DIOS QUE MORA EN EL?
Dios tiene un espíritu de mansedumbre. Si Dios no tuviera ese espíritu de mansedumbre no pudiera ser misericordioso, tiene que tener un espíritu de mansedumbre para ser altamente misericordioso.
Aquellos que perdonan, y perdonan y vuelven a perdonar, vuelven a amar, vuelven a restituir, vuelven a abrazar, vuelven a confiar, tienen un espíritu lleno de misericordia.
Una de las cualidades de Dios es su misericordia, si no hace tiempo que El hubiera destruido al género humano por el pecado. ¿Cómo podemos pensar que Dios, que nos creó a su imagen y semejanza, tengamos un mundo tan pervertido como en el presente siglo?
El linaje de mansedumbre te hace permanecer en la brecha, en la fidelidad, porque te hace discernir, te hace pensar como Dios pensaría. Dios nos concede bendiciones especiales cuando hay mansedumbre.
Isaías 57:15 "Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados."
El vivifica, da vida, levanta, por eso dice la Palabra que: "...al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios." (Salmo 51:17b).
IV. LA MANSEDUMBRE ES UNA GRACIA CRISTIANA
La mansedumbre es una gracia cristiana, es uno de esos regalos que Dios quiere darnos. No todo el mundo puede ser manso, porque si tú no tienes un corazón perfecto delante de Dios para alabarle y adorarle, no puedes ser manso.
I Timoteo 6:11 "Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre." Existe el amor carnal, pero existe el amor espiritual y de ésto es lo que estamos hablando.
Tenemos que pedir que el espíritu de mansedumbre venga sobre las iglesias, porque hemos visto más espíritu altivo que espíritu manso. Por lo tanto, si estamos entendiendo esto, tenemos que saber que nosotros necesitamos un espíritu de mansedumbre si tenemos un espíritu fogoso, como lo tuvo Moisés. (Exodo 2:12).
Números 12:3 "Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra." Qué clase de mansedumbre adquirió después de haber sido tan fogoso.
Hechos 26:10-11 "...lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras."
Y es este apóstol, fogoso, iracundo, que al entrar en la bóveda secreta del amor de Cristo, encuentra la mansedumbre, y es quien escribe Gálatas y nos habla de la mansedumbre.
Nosotros debemos adquirir lo bueno de las Escrituras y desechar los errores que tenemos dentro. Todos los que quieren ser como Cristo tienen que vestirse de mansedumbre, que es un fruto del espíritu.
Gálatas 5:22-23 "Mas el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley."
¿Cómo tú haces cesar una ira? Cuando entras con paz, cuando tienes un espíritu de mansedumbre. Todo cambia porque es fruto de esa bendición.
Mateo 11:29 "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas."
Los humildes son los que tienen más paz y más victoria. La altivez la usa el diablo para menoscabar a los mansos.
V. LA MANSEDUMBRE ES RECOMENDADA POR CRISTO
Sofonías 2:3 "Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá, seréis guardados en el día del enojo de Jehová."
No todo el mundo tiene mansedumbre, aunque los veamos muchas veces erguidos, no son mansos; aunque los veamos con una sonrisa en la boca, no son mansos; aunque te oigan muy bien y al parecer, los has convencido, no son mansos. La mansedumbre tiene que venir de Cristo. Tiene que venir de una entrega a alguien tan subyugador y sobrenatural que nos empape diariamente nuestra vida de ese amor que pueda llenar nuestros huesos y nuestra mente carnal en una magnitud tal, que nosotros tengamos una serenidad tal, que en cualquier momento de peligro en nuestra existencia nosotros estemos serenos y confiados. Amén.
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